La primera de las novelas con que Virginia Woolf revolucionó la narrativa de su tiempo. «Virginia Woolf es dios, nadie ha escrito mejor.» -Milena Busquets «Igual que James Joyce y Marcel Proust dominó el manejo del flujo de conciencia de los personajes, pero ella añade un valor extra, la sensibilidad femenina.» -Maria Vargas Llosa La señora Dalloway relata un día en la vida londinense de Clarissa, una dama de alta alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día acaece un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra psíquicamente perturbado-, lo esencial de la obra estriba en que los sucesos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.